Preoperatorio
¿Qué es la transferencia de ganglios linfáticos?
Es un procedimiento quirúrgico en el que se realiza un autotrasplante de ganglios linfáticos sanos desde una parte del cuerpo (como el abdomen o la ingle) en la zona afectada por el linfedema, con el objetivo de restaurar el drenaje linfático. NO se trata de un trasplante, los ganglios provienen del propio paciente, de una zona sin riesgo o con riesgo mínimo de generar linfedema en la zona de donde se obtienen.
¿Qué es el linfedema?
El linfedema es una condición crónica caracterizada por la acumulación de líquido linfático en los tejidos, provocando hinchazón, dolor, y en algunos casos, deterioro funcional. El tratamiento del linfedema varía desde estrategias conservativas no invasivas hasta intervenciones quirúrgicas, dependiendo del estadio de la enfermedad y la respuesta a las terapias iniciales.
Estadio del Linfedema
- Estadio 0 (Subclínico): No existen síntomas visibles, pero el sistema linfático ya está comprometido.
- Estadio I (Reversible): Hinchazón que disminuye con la elevación de la extremidad.
- Estadio II (Irreversible): Hinchazón que no desaparece completamente con la elevación; puede haber fibrosis.
- Estadio III (Elefantiasis): Hinchazón severa, fibrosis extensa y cambios en la piel.
¿Cuándo se recomienda la transferencia de ganglios linfáticos?
Se recomienda para pacientes con linfedema en etapas más avanzadas, que no han mejorado con tratamientos conservadores o procedimientos menos invasivos como ALV (Anastomosis linfático-venosas). También en aquellos pacientes sin posibilidad de realizar ALV u otras técnicas fisiológicas a causa de una degeneración irreversible de los canales linfáticos.
¿Cómo se realiza?
El cirujano toma ganglios linfáticos sanos de una parte del cuerpo (generalmente abdomen, ingle o tórax) y los coloca en la zona afectada, donde empezarán a restaurar el flujo linfático. Los ganglios de dentro del abdomen (ganglios omentales o epiploicos) se encuentran cerca del estómago. Al ser ganglios intraabdominales no tienen riesgo de provocar linfedema de las extremidades al ser recogidos. Se colocarán en la zona más conveniente a la extremidad afectada de linfedema, generalmente enterrados debajo de la piel. Los ganglios de la zona inguinal suelen utilizarse para tratar linfedemas de los brazos. La ventaja respecto a los del abdomen es que se puede obtener piel además de los ganglios, así que se pueden utilizar para tratar cicatrices patológicas o zonas irradiadas. Los ganglios de la zona torácica son comparables a los de la zona inguinal, pero suelen utilizarse cuando el linfedema es de extremidades inferiores.
Teniendo en cuenta las características de su lesión, su estado de salud y su constitución física y después de valorar riesgos y beneficios, el cirujano plástico le explicará, de forma individualizada, las diferentes opciones de tratamiento y cuál es la que mejor se adecua a su caso.
En esta visita también tendrá la oportunidad de resolver las dudas que pueda tener en relación a la cirugía y el proceso quirúrgico.
Tenga en cuenta que es posible que el cirujano que la visite en la consulta, lo que le haga la operación y lo que la visite en la planta no sea el mismo. En cualquier caso, todos estos cirujanos son miembros del propio equipo y comparten la información de su caso, tanto antes de su intervención como durante el ingreso.
¿Cuáles son los riesgos de la cirugía?
Como en todos los tipos de intervención, pueden aparecer una serie de complicaciones generales, y otras específicas derivadas del procedimiento concreto que se le practicará.
- Sangrado de la herida quirúrgica: en un pequeño porcentaje de casos puede requerir transfusión de hierro, sangre y/o reintervención.
- Infección de la herida quirúrgica.
- Dolor prolongado en el área de la cirugía.
Todas estas complicaciones normalmente se resuelven con tratamiento médico, pero en algún caso pueden llegar a necesitar una reintervención, casi siempre de urgencia. Aunque la reintervención añade un riesgo mínimo, en algún caso puede tener graves consecuencias.
Es necesario que advierta a su médico de posibles alergias a medicamentos, alteraciones de la coagulación, enfermedades cardiopulmonares, existencia de prótesis, marcapasos, la presencia de otras enfermedades o cualquier otra circunstancia.
Consentimiento informado
El consentimiento informado es el derecho del paciente a ser informado específicamente del procedimiento quirúrgico que se le va a realizar teniendo en cuenta su situación personal.
Usted tratará con el cirujano el motivo de la indicación de su intervención. En algunos casos, su problema puede presentar varias opciones y conjuntamente tendrán que decidir cuál es la más oportuna para usted. En otras ocasiones, puede haber una opción claramente necesaria para conseguir los objetivos del tratamiento y su cirujano se lo explicará a fin de que usted pueda comprenderlo. Hay ocasiones en las que tenemos muchas pruebas a favor de una decisión y otras en las que los resultados esperables pueden no ser tan conocidos. De acuerdo con el conocimiento científico que exista, su equipo y usted tomarán una decisión.
Le proporcionaremos información y respuestas a sus preguntas para que pueda evaluar sus beneficios y riesgos y consentir someterse a la cirugía planteada conociendo la información disponible. Usted tiene derecho a retractarse en cualquier momento previo a la anestesia y se le informará, de nuevo, de las posibles consecuencias si no se realiza la cirugía.
Podrían pedirle que consintiera también en otras cuestiones como puede ser la realización de un estudio, la toma de muestras o imágenes o la consulta de su historia clínica. En su caso, se lo explicarán específicamente.
Las pruebas preoperatorias deben haberse realizado, generalmente, dentro de los 6 meses previos a la cirugía con un máximo de un año. Las pruebas que le realizarán para la intervención son:
- Análisis de sangre
- Radiografía de tórax
- Electrocardiograma
- Pruebas específicas, si tiene otras enfermedades
- Marcaje de ganglio centinela: Si en su caso está indicado realizar este procedimiento, la citarán para acudir al Servicio de Medicina Nuclear (planta –1) el día antes de la operación para proceder a realizar este marcado.
Con los resultados de las pruebas preoperatorias y después de la visita con enfermería se le programará una visita con el anestesiólogo para comprobar que todo está correcto antes de la cirugía.
Plan de la visita:
Se le realizará un documento preoperatorio en el que se recoge:
- Las alergias a medicamentos, alimentos o sustancias como el látex. Aporte los informes que tenga si se las han estudiado.
- Los hábitos tóxicos. Es decir, si fuma, bebe alcohol o consume drogas. Es aconsejable dejar estos hábitos en las 4 semanas previas a su intervención.
- Los antecedentes patológicos. Es decir, todas las enfermedades que padezca o haya sufrido.
- Los antecedentes quirúrgicos. Es decir, los tipos de cirugía y anestesia que le han realizado previamente y si ha habido algún problema. En este momento es importante que explique si ha presentado vómitos o náuseas postoperatorios o si es una persona que se marea con facilidad. Es muy poco frecuente vomitar en el postoperatorio, pero en algún caso puede ocurrir y es preferible avisar a su anestesiólogo para que le administre fármacos especiales preventivos para las náuseas y vómitos.
- La medicación habitual que se toma. Es frecuente que su anestesiólogo pueda visualizar esta medicación en el ordenador, pero en ocasiones no está actualizada así que es recomendable llevar preparada la medicación que toma, el horario y la cantidad.
- Se recogerán los resultados de las pruebas complementarias previamente realizadas.
- Estudio de la vía aérea. Le realizará una serie de pruebas, como abrir la boca, ponerse de lado o estirar el cuello hacia arriba. Esto se realiza para evaluar la facilidad o no de colocar el tubo orotraqueal necesario para respirar durante una anestesia general.
- Le preguntarán su peso, su talla y la edad para realizar los cálculos de las dosis de los diferentes fármacos que se administran para realizar una anestesia.
Se le explicarán los distintos tipos de anestesia a realizar. Tenga en cuenta que normalmente no suele ser lo mismo el anestesiólogo que le realiza el preoperatorio y el anestesiólogo que la anestesia en quirófano. Este segundo será quien tomará la decisión última del tipo de anestesia a realizar.
Le darán un consentimiento informado específico según el cual acepta ser anestesiado. Seguramente previamente, también haya firmado el consentimiento según el cual acepta la cirugía que le van a realizar.
En función de la medicación que tome, se le darán unas pautas si existe alguna medicación que tenga que dejar previamente. Algunos de los fármacos que se suelen suspender son anticoagulantes y/o antiagregantes como el sintrom®, Pradaxa®, xarelto®, plavix®, adiro® (este último, a veces no se suspende)... Es importante que esta medicación la suspenda exactamente como le recomiende su anestesiólogo, ya que esto se hará de sano tampoco de formar trombos (coágulos) en los vasos sanguíneos que le pueden ser perjudiciales.
Por último, le explicarán el ayuno previo que debe hacer. Se recomienda realizar un ayuno de 6 horas por sólidos y 3 horas por líquidos.
Seguimiento pre y postquirúrgico inmediato:
Para controlar la evolución de los pacientes que se programan para cirugía, y para valorar la efectividad del tratamiento quirúrgico, se establece el siguiente protocolo:
En las semanas previas a la cirugía, el paciente deberá tener una visita presencial o telefónica con RHB (Servicio de Rehabilitación) del Hospital de Bellvitge en caso de ser de la zona de referencia, o contactar con su médico rehabilitador para informarle de la cirugía. Lo habitual es mantener la compresión con las medidas habituales de la paciente hasta la cirugía. Después de la cirugía, y dependiendo del caso, debe evitarse la compresión de la extremidad durante 4 semanas.